Ford Falcon sus versiones potenciadas de 1982

El 2 de agosto de 1982 un nuevo Falcon salía a competir en el mercado. Al año siguiente con algunos retoques también salidos del tablero de Tomadoni (interior, grilla, volante, apoyacabezas, etc.) el Falcon, a 21 años de su lanzamiento, volvía a convertirse en el auto más vendido del país.
A esta altura aparecieron unos pocos Falcon equipados con el motor 2.300 cm3 que llevaba el Taunus. Por supuesto que sus performances estaban lejos de ser aceptables y, para colmo, el consumo no era sobresaliente, así que ese modelo tuvo una vida efímera.

A esa altura los motores, de nobleza innegable, tenían en el consumo su principal enemigo. Por eso se hicieron algunas modificaciones en los reglajes del carburador (se adoptó el Holley 1946) en el encendido y en el escape.
Sin embargo, fue sólo en 1988 que el Falcon atacó de frente el problema del consumo con la salida del Max Econo, o Falcon Diet. El promedio ciudad – ruta era de 12.56 litros cada 100 km y a 150 km/h eran suficientes 14.56 litros cada centenar de kilómetros.

También en ese año apareció el Falcon Diesel, equipado con un motor VM Borgward. En rigor, sólo se comercializaron algunas versiones de la Ranchero, ya que solo unos pocos sedán conocieron la luz por un problema en la provisión de motores, algo que, finalmente, hizo abortar el proyecto.

“Todo tiene un final, todo termina”, dice la canción. Y el Falcon no pudo contra el tiempo. Los volúmenes de venta comenzaron a caer y en septiembre de 1991 el último Falcon salió de la línea de montaje de General Pacheco.

Pasará el tiempo y todos los Falcon que hoy andan gallardos por las calles de la ciudad comenzarán a desaparecer. Hasta el TC dejará de contar con un Falcon en su grilla de partida. Pero aún los que no lo conocieron sabrán su historia. Como la de Gardel. Como la de Leguizamo. Como la de cualquier mito argentino.

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