El colectivo Chevrolet (sapo) 1942

Debido a la escasez de chasis causada por la guerra, los colectiveros particulares debieron recurrir a lo que se encontrara para poner coches en la calle. Un recurso fue recarrozar los coches existentes y alargar sus chasis y el otro fue conseguir camiones de modelo más o menos reciente para carrozarlos como colectivo.

Es por eso que en los primeros tiempos reinó la anarquía en cuanto al styling de este tipo de vehículos. No obstante, se pueden distinguir dos tendencias principales en la modalidad de carrozado.

Una, la aquí presentada, corresponde a unidades generalmente de 13 asientos, con una ventanilla más por lado. Aún conservaban el volante a la derecha aunque a muchas, tras el cambio de mano de 1945, se le invirtió y la puerta derecha fue corrida hacia adelante.

Lo curioso es que este tipo de coche creció en largo, pero no en ancho. El resultante visual fue un vehículo demasiado angosto y desproporcionado para la longitud que ostentaba.

Muchas conservaban la vieja modalidad de ventanillas con mecanismo de apertura al estilo automóvil, pero otras incorporaron una variante: la ventanilla guillotina, que subía en lugar de bajar mediante un sistema de guías.

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